Una de las primeras cosas que aprenden los padres primerizos es el poder de un buen arrullo. Una manta suave envuelta con firmeza alrededor del cuerpo de un bebé puede imitar el útero materno y ayudar a calmar a los pequeños, favoreciendo un sueño profundo y saludable. Todo un regalo del cielo para padres agotados. Pero, siendo sinceros, ellos también podrían necesitar un buen arrullo. Y es que nunca dejamos de necesitar el poder de un buen abrazo apretado.
Hay algo especial en un abrazo apretado. Abrazamos cuando estamos felices, abrazamos cuando estamos tristes. Esa sensación de sentirnos sostenidos con firmeza activa algo profundo en nuestro sistema nervioso que envía una señal de seguridad. Por eso las mantas con peso son una incorporación tan mágica para el dormitorio.
Muchas personas descubren que la presión profunda y sostenida que ofrece una manta con peso les da una sensación de calma y bienestar. Pero como nos gusta entender los "porqués" detrás de los "qués", le preguntamos a nuestros amigos expertos de Gravity Blankets qué hace que las mantas con peso sean tan relajantes. Esto es lo que aprendimos:
Las mantas con peso son pesadas —obviamente— mucho más pesadas que la mayoría de los edredones y cobertores del mercado. Con un peso que va de los dos a los dieciséis kilos aproximadamente, suelen deber su masa a bolitas de plástico, cuentas de vidrio, rodamientos u otros materiales en su diseño. Como resultado, ofrecen una presión firme y constante que imita una técnica llamada estimulación de presión profunda. El tacto de presión profunda, como el que se experimenta en los abrazos y los masajes, activa el sistema nervioso parasimpático (SNP) del cuerpo, es decir, el sistema que promueve la respuesta de "descanso y digestión". Cuando este sistema se activa, tu ritmo cardíaco disminuye, tu respiración se vuelve lenta y profunda, y tu cuerpo entra en un estado de relajación. Poco después, tu mente hace lo mismo.
Y la investigación respalda esto. Los científicos han descubierto que la presión adicional ayuda a contrarrestar los indicadores fisiológicos del estrés (aumento de la frecuencia respiratoria, ritmo cardíaco, presión arterial, etc.) al indicarle al sistema nervioso que se relaje, promoviendo un estado de relajación. Un estudio de 2015 realizado por investigadores de la Universidad de Gotemburgo, en Suecia, encontró que las mantas con peso eran eficaces para mejorar la calidad del sueño en participantes con insomnio crónico. En concreto, quienes usaron una manta con peso dijeron que les resultaba más fácil conciliar el sueño y que se sentían más descansados al despertar por la mañana.
Además, la presión suave que las mantas con peso ejercen sobre el cuerpo nos ayuda a sentirnos relajados al estimular la producción de hormonas que mejoran el estado de ánimo —como la serotonina, la dopamina y la oxitocina— y al disminuir el cortisol, la hormona del estrés. También se cree que las mantas con peso estimulan la melatonina, la hormona que prepara a nuestro cuerpo para dormir.
Creemos firmemente en trabajar con los sentidos para calmar la mente antes de dormir. La aromaterapia, el ruido blanco, eliminar la luz azul (o cualquier luz, con antifaces para dormir) son solo algunas de nuestras formas favoritas de usar los ojos, los oídos y la nariz para prepararnos para ir a dormir. Las mantas con peso pueden incorporar el elemento del tacto a tu arsenal de bienestar para el sueño. Pruébalo y cuéntanos si terminas durmiendo como un bebé.















